martes, 24 de diciembre de 2013

Regalo de Navidad (Publicado por Maria Gabriela Collado en Facebook)



Los Regalos de la Incertidumbre

La única certeza en la vida es que la incertidumbre será tu constante compañera. Lo único que no cambia es el cambio mismo. Y ni siquiera podemos estar seguros de ello.

La incertidumbre no es negativa ni errónea  es el camino. La mente no puede conocer el futuro  sólo puede adivinar, imaginar, soñar. Todo lo que parece tan sólido se pone en duda, sin previo aviso. ¡Ni siquiera sabemos si vamos a despertar mañana! Nuestros seres queridos morirán. El éxito puede convertirse en fracaso de la noche a la mañana. Repentinamente, nuestras relaciones cambian de forma. Los absolutos se relativizan a sí mismos en un abrir y cerrar de ojos. Las estructuras familiares, las cosas que dábamos por sentadas, los imaginarios mañanas, los planes y esperanzas a las que nos aferramos son sumamente frágiles, y el trauma se esconde bajo la superficie de las cosas en este universo contingente. La tendencia, especialmente en Occidente, es dar la espalda a esta incertidumbre, distraernos, ser indiferentes y calmarnos a nosotros mismos, llamar a la mitad de la vida 'negativa' u 'obscura' y huir lo más rápido que podamos. ¡Trabajar más duro! Drogas, alcohol, internet, sexo, incluso la espiritualidad es utilizada para calmar nuestras ansiosas y divididas mentes.
Pero en el centro de la incertidumbre se encuentra una poderosa enseñanza espiritual: una enseñanza universal de dejar ir, de salir de la 'historia' de nuestras vidas y poner atención a este momento sagrado, descubrir aquello que siempre está presente, aquí y ahora, más allá de la certidumbre, más allá de la duda.
Tu inmutable presencia, la presencia de Dios, el sabor familiar de la vida misma, la íntima Certeza que siempre has buscado en el 'mundo', está siempre aquí, brillando espléndidamente, mientras todo en tu vida cambia, como debe ser. La calma en medio del caos.

Jeff Foster

domingo, 31 de marzo de 2013

CAMINO AL BODHISATTVA: Introducción

Existen básicamente dos formas importantes de Budismo: el Budismo Theravada y el Budismo Mahayana. Los textos del primero están escritos en Pali y los del Mahayana en Sánscrito. El Budismo Mahayana se apoya en las enseñanzas básicas de Buda: las Cuatro Nobles Verdades, el Octuple Sendero y la visión de los fenómenos condicionados como entidades impermanentes y en última instancia insatisfactorias. Tal como refiere Bart Gruzalski en su libro Buda, los practicantes del Budismo Mahayana alcanzan eventualmente la comprensión perfecta del modo de ser de las cosas, viviendo absolutamente el ideal Bodhisattva. Estos fieles Mahayanas rehusan entrar en el Nirvana hasta que todos los seres sintientes no hayan sido iluminados. Durante este estadio estos fieles adquieren conciencia de la parte que han de desempeñar en cumplimiento de su promesa de trabajar sin descanso por la liberación de todos los seres, mientras que en los más profundo de sus consciencias experimentan un cambio total de dirección desde el egoísmo hasta la compasión universal. Para el Budismo Theravada lo más importante es en cambio, alcanzar la iluminación individual. El énfasis Mahayana en la compasión desemboca en prácticas como la visualización de meditaciones cuyo objetivo es tomar sobre uno mismo el sufrimiento de los otros (Tonglen)



I


 El héroe del Mahayana es el Bodhisattva, que se queda en el mundo y desarrolla Bodaishin, el espíritu del Despertar del buda, de zazen, y hace el voto siguiente: "antes de mí, haré pasar a todos los seres vivientes a la otra orilla, la orilla del Nirvana". Es idéntico a la maravillosa flor de loto que crece en el fango. No puede ser de otra forma que en concordancia con el Karma de la humanidad y establece el voto de Bodaishin para esta misma humanidad.

La  Guia  de las Obras del Bodhisattva escrita por el maestro indio del siglo VII Santideva, es la fuente principal de la mayor parte de la literatura que versa sobre la actitud altruista de anteponer la felicidad de los demás a la de uno mismo.