domingo, 24 de octubre de 2010

Los Conceptos de Melanie Klein


De los aportes más importantes de Freud, ha sido la Teoría de la Libido, explicativa de las fases del desarrollo psicosexual de la personalidad. El bebé desde que nace es un ser sexual; de hecho, nacemos de una relación sexual de dos seres que en lo ideal se aman. Pero en lo biológico estricto, pues nacemos de un contacto sexual entre dos seres biológicamente complementarios. Freud planteaba que esa energía denominada libido, recorría y se concentraba en diferentes zonas del cuerpo, permitiendo, por ejemplo en la boca (Etapa Oral) sobrevivir a través del reflejo de succión, pero también sentir placer. Posteriormente se desplaza y predomina en la región anal, etapa que lleva su nombre (Etapa Anal) y luego en la zona genital. Se desplaza hacia esas zonas, haciéndose predominante en ellas, pero no dejando del todo las anteriores, siendo cada etapa determinante en la formación de la personalidad.

                                                                          

Otro de los aportes fundamentales a la comprensión del “comportamiento” de la mente humana, son las teorías de la Relaciones Objetales de Melanie Klein: Nacida en Viena en el año 1882 y dedicada a trabajar con niños a diferencia de Freud, haciendo importantes aportes al Psicoanálisis. Postula Klein, que existen dos posiciones en las etapas tempranas del desarrollo infantil, en la etapa oral descrita por Freud, que podrían considerarse subdivisiones de la misma. Imaginémonos para poder comprender esto, al niño recién nacido: sin conceptos; sin conocimientos, solo sensaciones. Viene de un medio ideal (el vientre materno) acondicionado en temperatura, sonidos, nutrientes necesario, etc. y al nacer comienza a experimentar diversas sensaciones, tanto agradables como desagradables. Indudablemente que una de las mas importantes es la referida al hambre, sensación que el bebé no puede localizar, ni definir ni mitigar, sino que depende del pecho materno (o sustitutos), que lo gratifica al calmar esa sensación general, desagradable y amenazante para el bebé hambriento. Pero esa madre no siempre está de manera inmediata presta a satisfacer las demandas del bebé; al menos algunos minutos en el mejor de los casos tendrá que esperar a que ella esté lista y dispuesta para satisfacer esa sensación tan intensa experimentada por el bebé hambriento. Pues bien, es sobre eso que Melanie Klein apunta: Existen dos posiciones en la etapa oral descrita por Freud: la posición esquizo-paranoide y la posición depresiva; la primera ocuparía los tres o cuatro primeros meses y la última la segunda mitad del primer año.

La posición esquizo-paranoide se caracteriza porque el bebé no reconoce “personas” sino que se relaciona con “objetos parciales” experimentando sensaciones de ansiedad paranoide. El reconocimiento de la madre como “objeto total” marca el comienzo de la posición depresiva, caracterizada por la relación con “objetos totales” y el predominio de la integración, la ambivalencia y la ansiedad depresiva y culpa. El termino “posición” lo utiliza Klein para aclarar que no es una etapa o fase, sino que implica una configuración específica de relaciones objetales, ansiedades y defensas, persistente a lo largo de la vida, pudiendo el individuo oscilar entre ambas posiciones a lo largo de su vida, pues ciertas ansiedades paranoides y depresivas siguen siempre activas en la personalidad, pero cuando el yo está suficientemente integrado ha establecido una relación relativamente firme con la realidad y la utilización de los mecanismos de defensa mas efectivos (neuróticos en vez de psicóticos), avanzan a medida que continúan los procesos integradores iniciados durante la posición depresiva, disminuyendo así la ansiedad y poniendo en práctica mecanismos de defensa mucho mas sanos y efectivos como la reparación, la sublimación y la creatividad.

Por supuesto que estos objetos internos no son “objetos” situados en el cuerpo o en la psique. Melanie Klein está describiendo las fantasías inconscientes que la gente hace sobre lo que contiene, y la fantasía inconsciente viene siendo en última instancia la expresión mental de los instintos y por consiguiente existe, como estos, desde el comienzo de la vida misma. Desde el momento del nacimiento el bebé se tiene que enfrentar al impacto de la realidad, que comienza con la experiencia del nacimiento y continúa con innumerables experiencias de gratificación y frustración de sus deseos. Es así como el ambiente tiene importantísimos efectos sobre el desarrollo del niño; pero hay que tener en cuenta que independientemente de lo “bueno” o “malo” del ambiente, la importancia del mismo hay que evaluarla en función de cómo lo interpreta el bebé en función de sus propios instintos y fantasías. Y esto es de suma importancia, ya que este mismo enunciado es aplicable perfectamente a la influencia del ambiente en la vida adulta; dependiendo de la actitud del individuo hacia el mismo, este le será favorable o desfavorable, según su interpretación y manejo.
Para que de la posición esquizo-paranoide se pase a la posición depresiva, normalmente, es condición previa necesaria que las experiencias buenas predominen sobre las malas, contribuyendo a este predominio tanto factores internos como externos, haciendo el Yo un balance positivo y predominando el instinto de vida sobre el instinto de muerte, y enfrentándose de manera adecuada a las ansiedades y agresiones.

Pero retomemos la estructura de la mente, según los conceptos Freudianos, y nos damos cuenta, respecto a la “conformación” del Yo, que esta es una instancia con la cual NO nacemos; es un concepto, un constructo, que se va formando, que nos lo van formando, y de manera absolutamente necesaria por supuesto, porque tenemos que sabernos persona, “entes individuales”, pero que lamentablemente nos va separando de la totalidad de donde venimos y a donde vamos. A través de la educación, la sociedad, la cultura, la religión etc. cada vez nos vamos “individualizando” mas, que no es lo mismo que “individuando” en el sentido Junguiano, que veremos mas adelante, que es un volver a sentirnos formando parte de la totalidad del Universo; materia, energía “polvo cósmico” La socialización no nos convierte en individuos sino en masa, y es con esto que las religiones y mas lamentablemente aún los políticos hacen de las suyas, alimentando a ese Yo de deseos, esperanzas, apegos y en fin, necesidades no básicamente necesarias, pero que no nos hacen seres únicos y menos aún felices. Esa es la base de todas las diferencias, luchas, guerras y peleas es ese pequeño territorio llamado Yo, o ese territorio extendido llamado país o mundo. Pero la esencia es la misma: todos vamos en este mismo barco y en esta misma travesía; con las mismas angustias y las mismas necesidades.