INTRODUCCIÓN.-
Estamos en navidad y en el País están ocurriendo acontecimientos en este momento poco cónsonos con el bien común y la larga tradición democrática que siempre nos ha caracterizado. Líderes infantiles e inmaduros, con serios problemas de estructura de personalidad y deslumbrados por personajes del pasado ya en decadencia, pretenden imponer modelos políticos histórica y repetidamente fracasados, aún a costa de numerosas víctimas directas o indirectas. Quiero compartir en este momento, conceptos importantes de la psicología profunda de Carl Gustav Jung, que nos servirán de enlace entre la mente individual y lo colectivo, y seguir transitando por el camino que nos permita mantener calma en nuestro interior; enfocar nuestra energía en identificar la verdad en todas las cosas, y así sentirnos en paz con nosotros mismos y con los demás
LA PSICOLOGÍA PROFUNDA DE C.G. JUNG
Por supuesto que la obra de Freud y sus aportes a la neurología y la psicología son muchos más y de una profundidad y complejidad inmensas; aquí he querido exponer solo unos pocos conceptos de manera muy sencilla para el entendimiento de todo público y en función de los objetivos de este trabajo. Igual pasa con los aportes a la psicología de Carl Gustav Jung, (C.G. Jung) médico, psiquiatra y psicólogo nacido en Suiza el 26 de julio de 1875, inicialmente fue un importante investigador de la conducta humana a través del psicoanálisis junto con Freud, para posteriormente irse separando en la comprensión e interpretación de ciertos conceptos y ser el principal representante de la psicología analítica, de la psicología profunda, desarrollando concepciones y técnicas específicas de los fenómenos mentales y que se engloban bajo la psicología Junguiana o analítica.
Por supuesto que la obra de Freud y sus aportes a la neurología y la psicología son muchos más y de una profundidad y complejidad inmensas; aquí he querido exponer solo unos pocos conceptos de manera muy sencilla para el entendimiento de todo público y en función de los objetivos de este trabajo. Igual pasa con los aportes a la psicología de Carl Gustav Jung, (C.G. Jung) médico, psiquiatra y psicólogo nacido en Suiza el 26 de julio de 1875, inicialmente fue un importante investigador de la conducta humana a través del psicoanálisis junto con Freud, para posteriormente irse separando en la comprensión e interpretación de ciertos conceptos y ser el principal representante de la psicología analítica, de la psicología profunda, desarrollando concepciones y técnicas específicas de los fenómenos mentales y que se engloban bajo la psicología Junguiana o analítica.
Algunos de los conceptos enunciados por Jung nos va a permitir establecer la conexión entre lo mental individual, Freudiano y/o Kleiniano, con lo mas colectivo y universal; fundamentalmente en lo referido al inconsciente colectivo, la sincronicidad y el proceso de individuación. Fundamentalmente Jung logra “conectar” los fenómenos psíquicos individuales, con fenómenos colectivos.
Freud inicialmente había desarrollado el concepto de inconsciente individual, inconsciente dinámico, y Jung describe el Inconsciente Colectivo, los Arquetipos, el proceso de Individuación y el concepto de Sincronicidad .
Para Jung: “todo lo que sé, pero en lo que no pienso momentáneamente; todo lo que en alguna ocasión me fue consciente, pero que ahora está olvidado; todo lo percibido por mis sentidos, pero que no lo tiene presente mis consciencia; todo lo que siento, pienso, recuerdo, quiero y hago sin intención y sin atención; todo eso es contenido de lo inconsciente” (5) Esto corresponde al inconsciente personal y no difiere del concepto Freudiano; sin embargo, Jung lo extiende aún mas allá y postula: “Pero mas allá de ello hallamos en el inconsciente también las propiedades no adquiridas individualmente sino heredadas, como son los instintos , como la tendencia a la actividad, que se siguen sin una motivación consciente, que resultan de una necesidad”. En este aspecto profundo de la psique es que se hallan también los arquetipos; de manera que los instintos y los arquetipos, serían esa parte del inconsciente con la que “ya venimos” y formarían el denominado inconsciente colectivo.
Precisamente esta es la base sobre la que vivimos en constante incertidumbre, ese vaivén entre los opuestos y a pesar de que seguidamente en ese párrafo C.G. Jung concluye: “ La vida es un campo de batalla. Siempre lo fue y siempre lo será, y si no fuera así , la existencia llegaría a su fin”, es aquí donde en primer lugar la psicoterapia, el conocer la mente, el hacer consciente lo inconciente puede contribuir a cierta paz mental; sin embargo, no sólo con el conocimiento de nuestro aparto mental vamos a alcanzar la paz interior. Por esa vía, seguimos en lo mental y atrapados en la dualidad; podremos vivir menos angustiados, pero mas allá de la psicoterapia está la meditación, y es a través de la práctica de la misma, estemos en el lugar en que estemos, podremos estar en el aquí y ahora verdaderos, en plena consciencia del presente y no atrapados en la angustiosa dualidad de la existencia misma, separados del todo, del cual indefectiblemente formamos parte.
Jung refiere: “Las capas mas profundas de la psique pierden la peculiaridad individual a mayor profundidad y oscuridad. Se vuelven más colectivas hacia abajo, es decir, al aproximarse al sistema autónomo de funcionamiento, para convertirse en universal y diluirse al mismo tiempo en la materialidad del cuerpo, a saber, en los compuestos químicos. El carbono del cuerpo es carbono en general. En último lugar, la psique es mundo en general” (5) Y recordemos que el mismo carbón de las células es del que se halla compuesto el polvo cósmico, las estrellas.
La libido Freudiana, C.G. Jung la llamó Eros y para el la mente está compuesta por el Ego, la Persona y el Consciente colectivo, como su parte consciente, y una parte inconsciente compuesta por el inconsciente personal o Sombra; el Ánima y el Ánimus, el Self y el Inconsciente Colectivo
Los Arquetipos viene siendo especie de “conductas heredadas” “preformas” de la psique y que se manifiestan de manera espontánea de acuerdo a determinadas circunstancias. Freud los llamó “remanentes arcaicos” y Jung arquetipos o imágenes primordiales y se manifiestan por ejemplo en los motivos de los mitos y de los cuentos de hadas, sueños y fantasías individuales y muchos de los delirios de los pacientes psicóticos.
Los arquetipos son a la mente como los reflejos al soma, al cuerpo; reacciones y conductas heredadas a través de la evolución de la psique. De aquí se despende el concepto de Ánima y Ánimus, pudiendo definirlos de la siguiente manera: Ánima sería el arquetipo femenino que todo hombre lleva en su psique y Ánimus, el arquetipo masculino que toda mujer lleva dentro. Ánima, lo femenino significa alma, y ánimus, lo masculino, significa viento, aliento, espíritu. Situémonos en la proyección y la influencia que tiene en nuestras relaciones sentimentales, en el enamoramiento; pues la mujer se enamorará del hombre que refleje de manera más adecuada la imagen de su ánimus y viceversa: el hombre se enamorará de la mujer que refleje de manera más fidedigna el reflejo de su ánima. Es como si en el fondo, nos enamorásemos de nosotros mismos, del sexo opuesto inconsciente, residiendo aquí la base de casi todos (por no decir todos) los conflictos de las relaciones de pareja. Es la proyección del ánima de forma repentina y apasionada lo que altera el matrimonio de un hombre y lo lleva a conformar relaciones amorosas triangulares, con sus correspondientes dificultades. Por supuesto, como hemos dicho, la parte positiva del ánima es lo que permite al hombre ser capaz de encontrar la pareja adecuada. Esto es de suma importancia, ya que en la medida en que por ejemplo, una mujer sea capaz de reconocer en ella sus aspectos relativos al ánimus, sus aspectos masculinos inconscientes, podrá serle mas fácil no proyectarlas, recoger esas proyecciones, hacerlas conscientes y relacionarse de manera mucho mas real con las características masculinas de su pareja. Igualmente un hombre consciente de sus aspectos femeninos estará mucho más en equilibrio consigo mismo y se desarrollará de manera mucho más plena, dando contención cuando hay que contener, y empujando cuando hay que empujar, pudiendo de esta manera reconocer los aspectos reales de su pareja, sin la interferencia proyectiva, por ejemplo de las características de su figura materna por ejemplo, ya que la primera persona donde se proyecta esta figura femenina es en la primera mujer con la que un hombre se encuentra y se relaciona: su madre.
Reconociendo la existencia de estas “figuras” en nuestro interior, somos capaces de realizarnos, expresando mediante nuestra creatividad ambos aspectos de la psique. En toda relación de pareja, no existen solamente dos personas; hay cuatro: El Yo consciente del hombre y el Yo consciente de la mujer, pero también entran en juego las figuras opuestas inconscientes. Si un hombre es incapaz de reconocer la diferencia entre su mujer y su ánima y de rendir a cada uno el honor debido, vivirá siempre en la espera de que la mujer esté a la altura de la imagen interior, cosa en la que definitivamente ella lo decepcionará, e igualmente en el caso de la mujer, a causa del ánimus y las expectativas inconscientes, habrá mucho resentimiento y frustración cuando las demandas inconscientes no sean satisfechas, ya que la pretensión es que su compañero satisfaga y desarrolle las potencialidades que ella misma contiene.
Individuación.- Jung empleó la expresión de “Individuación” para referirse a aquel proceso que engendra un “individuo” psicológico, es decir, una unidad aparte, indivisible, un Todo. Individuación significa, llegar a ser individuo, entendiendo por individualidad nuestra peculiaridad mas interna, nuestra naturaleza última e incomparable. El término individuación no excluye al mundo, sino todo lo contrario, lo integra.
El término es equivalente a autorrealización; y en ese sentido, cada uno de nosotros tiene una manera única de autorrealización y de comprender y responder a la cotidianidad, a pesar de que las situaciones sean comunes a todos los seres humanos. Este proceso de individuación, se produce en el ser humano por sí mismo y en el inconsciente; es un proceso mediante el cual el hombre vive su innata naturaleza humana. Sin embargo, estrictamente hablando, el proceso de individuación es real solo si el individuo se da cuenta de ello y lleva a cabo conscientemente una conexión viva con él. Debemos rendirnos conscientemente al poder del inconsciente, en vez de pensar lo que deberíamos hacer, o lo que generalmente se piensa que es justo, o lo que corrientemente sucede. La realización de la unicidad del hombre individual es la meta del proceso de individuación. Solo hay que escuchar, para saber lo que desea la totalidad interior (el “sí mismo”) que hagamos aquí y ahora en una determinada situación. Este proceso generalmente comienza con una situación vital de sufrimiento importante para el individuo. Empieza generalmente con una herida de la personalidad y el sufrimiento que le acompaña refiere M.L. von Franz en el capítulo sobre el proceso de individuación en El hombre y sus símbolos(6); además apunta que el proceso de individuación es más que solo un acuerdo entre el germen innato de totalidad y los actos externos del destino. Su experiencia subjetiva transmite la sensación de que cierta fuerza suprapersonal se interfiere activamente en forma creativa.
El término es equivalente a autorrealización; y en ese sentido, cada uno de nosotros tiene una manera única de autorrealización y de comprender y responder a la cotidianidad, a pesar de que las situaciones sean comunes a todos los seres humanos. Este proceso de individuación, se produce en el ser humano por sí mismo y en el inconsciente; es un proceso mediante el cual el hombre vive su innata naturaleza humana. Sin embargo, estrictamente hablando, el proceso de individuación es real solo si el individuo se da cuenta de ello y lleva a cabo conscientemente una conexión viva con él. Debemos rendirnos conscientemente al poder del inconsciente, en vez de pensar lo que deberíamos hacer, o lo que generalmente se piensa que es justo, o lo que corrientemente sucede. La realización de la unicidad del hombre individual es la meta del proceso de individuación. Solo hay que escuchar, para saber lo que desea la totalidad interior (el “sí mismo”) que hagamos aquí y ahora en una determinada situación. Este proceso generalmente comienza con una situación vital de sufrimiento importante para el individuo. Empieza generalmente con una herida de la personalidad y el sufrimiento que le acompaña refiere M.L. von Franz en el capítulo sobre el proceso de individuación en El hombre y sus símbolos(6); además apunta que el proceso de individuación es más que solo un acuerdo entre el germen innato de totalidad y los actos externos del destino. Su experiencia subjetiva transmite la sensación de que cierta fuerza suprapersonal se interfiere activamente en forma creativa.
Pero este aspecto creativamente activo del núcleo psíquico ,refiere Jung, solo puede entrar en juego cuando el ego se distiende de toda finalidad intencionada y voluntaria y trata de alcanzar una forma de existencia más profunda y más básica.
Mas adelante apunta: “con el fin de llevar a cabo el proceso de individuación, debemos rendirnos conscientemente al poder del inconsciente, en vez de pensar lo que deberíamos hacer o lo que generalmente se piensa que es justo , o lo que corrientemente sucede. Solo hay que escuchar, para saber lo que desea la totalidad interior -el “si mismo”- que hagamos aquí y ahora en una determinada situación. Comenzar a entender este concepto es fundamental; mas adelante, desarrollaremos esto extensamente, ya que constituye la base de la meditación y de la “consciencia del presente”
Sigue expresando M.L von Franz: Nuestra actitud debe ser como la de un pino, no se incomoda cuando su crecimiento lo estorba una piedra, ni hace planes sobre cómo vencer los obstáculos. Trata meramente de tantear si tiene que crecer mas hacia arriba, hacia la izquierda o hacia la derecha.
Todos los pinos son muy parecidos; de no ser así, no los reconoceríamos como pinos; sin embargo, ninguno es exactamente igual a otro. Así mismo, cada uno de nosotros tiene una tarea única de autorrealización, siendo inútil tratar de imitar la forma en que otro cualquiera se desarrolla; ya que, aunque muchos problemas humanos son análogos, jamás son idénticos.
Por Sincronicidad, se entiende una “coincidencia significativa” de sucesos exteriores e interiores que no están conectados casualmente. Es una explicación a los sucesos que no obedecen a la causalidad ni a la casualidad. A todos nos ha sucedido que pensamos en una persona y en ese momento esa suena el teléfono o el timbre de la puerta y es esa persona; o simplemente nos la encontramos en ese mismo instante. Eso es sincronicidad. Es una coincidencia “significativa” Nos habla de un camino de penetración mas profunda de interrelación entre psique y materia. Estos sucesos sincrónicos acompañan casi invariablemente a las fases cruciales del proceso de individuación, pero frecuentemente pasan inadvertidos porque las personas no han aprendido a observar tales coincidencias. La causalidad, expresa Jung, es una verdad meramente estadística y no absoluta, constituyendo una hipótesis de trabajo acerca de la forma en que los hechos se desarrollan uno a partir del otro; en tanto que la sincronicidad, considera que la coincidencia de los hechos en el espacio y en el tiempo significa algo mas que un mero azar, es decir, poseen una particular interdependencia de hechos objetivos tanto entre sí, como entre ellos y los estados objetivos (psíquicos) del observador o los observadores.
En el libro el hombre y sus símbolos (6) en un capítulo referido al alma humana apunta C.G. Jung: “La triste verdad es que la auténtica vida del hombre consiste en un complejo de oposiciones inexorables: día y noche, nacimiento y muerte, felicidad y desgracia, bueno y malo. Ni siquiera estamos seguros de que uno prevalecerá sobre el otro, de que el bien vencerá el mal o la alegría derrotará a la tristeza.”
Esto es muy importante sobre todo cuando veamos mas adelante los conceptos budistas relativos a la iluminación, así como observaciones referentes al amor humano y al amor universal.